12 mayo 2010

POSICIÓN X: EMPRESARIOS DEL TRANSPORTE EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

EMPRESARIOS DEL TRANSPORTE EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS


La eterna discusión por el negocio no rentable de los pseudoempresarios (¡vaya categoría!) del transporte público en El Salvador ha vuelto. Esta vez desean más que lo otorgado, hasta el momento, pues el subsidio que va de cuatrocientos a seiscientos dólares por unidad, la evasión fiscal y el perdón de multas ya no les basta.

Estos personajes argumentan que “la buseada” ya no da. ¿Debemos entender como pueblo que lo hacen por amor a los pasajeros? ¡NO! Hace sólo algunos años –en una situación bastante similar– el Equipo Mapache tuvo oportunidad de entrevistar al divo del negocio del transporte: Genaro Ramírez, quien, entre otras cosas, comentó que con esta situación cada vez se le tornaba más difícil pagar un desayuno de veinticinco dólares en un hotel de la capital.

Ese “inocente” comentario no hace más que reafirmar lo que ya sabemos todos: aquí los empresarios hacen lo que quieren y como castigo se dan una vida llena de lujos. En el caso de los empresarios del transporte lo mínimo que obtienen de ganancias LIQUIDAS, al mes, son mil dólares, en el caso de los autobuses, mientras los microbuses obtienen como mínimo ochocientos dólares, por unidad, en ambos casos, a lo anterior hay que sumar el subsidio que reciben por parte del estado.

Mientras que el pueblo –que al final es el que les paga, no sólo el pasaje, sino también el subsidio– recibe a cambio: maltratos, insultos y la maravillosa oportunidad de perder la vida en un accidente de tránsito, no sólo como pasajero sino, también, como peatón o conductor de su auto particular.

Esta es la lógica del mercado, derivada del experimento tercermundista del modelo neoliberal, hervidero de prácticas monopólicas y oligopólicas, en nombre del libre mercado, nos demuestra, una vez más, la necesidad de transformación de todo el sistema capitalista.

Los liberales siempre han reclamado porque la intervención del estado sea poca o nula, sin embargo, cuando se ven en problemas el estado está en la obligación de subsidiarlos o rescatarlos a través de préstamos. Ahí no funciona la libre competencia, que abaratará los precios, y no funciona ¡Porque es un mito! Pues en la práctica en el neoliberalismo el mercado manda y el estado paga los platos rotos con pequeños parches que salen de la misma bolsa del pueblo.

Y es que esta situación es otro desagradable ejemplo del sistema, pues nuestros impuestos no se van a obras sociales sino a apagar pequeñas llamas del gran infierno que crea el modelo económico vigente. Esperamos que esta vez la ceguera asumida por las antiguas gestiones no se repita y que de una vez por todas los ciudadanos vean que su dinero es bien utilizado. A la vez les recordamos a esos filántropos del negocio no rentable del transporte que sin los pasajeros ustedes estarían en serios problemas y probablemente les tocaría comer pupusas de a cora en el desayuno, por tanto recapaciten antes que un boicot ciudadano les acabe el negocio.

Equipo Mapache

San Salvador 08 de mayo de 2010

No hay comentarios: