03 agosto 2009

El Salvador: un disparo colectivo a la memoria


El Salvador: un disparo colectivo a la memoria[1]


“Ser salvadoreños es ser medio muerto
eso que se mueve
es la mitad de la vida que nos dejaron”
Roque Dalton

Treinta de julio, fatídica fecha para la comunidad universitaria de El Salvador y para su sociedad. Hace treinta cuatro años, el ejército, bajo el mando de la bota de turno, ejecutó a un buen número de manifestantes, jóvenes en su mayoría, quienes marchaban exigiendo el cese inmediato a la represión sufrida por estudiantes y otros sectores organizados. De esa manera, El Salvador se sumó a la triste lista de países latinoamericanos que sin ningún problema hicieron correr la tierna sangre de quienes ofrecían elementos valiosos para la construcción de una sociedad justa.

Desde hace treinta cuatro años, lo que fue toda una masacre bien administrada, sigue en el paraíso de la impunidad. Ésta y otras más, aún caminan reclamando justicia. “Pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”, dice el refrán; si bien es cierto tener presente los hechos atroces no garantizan por sí mismo que no vuelvan a repetirse, el recordarlos constituye una advertencia y no queda otra posibilidad que insistir en darlos a conocer.

Es este último punto el que debe primar en la discusión, el divulgar, el universalizar cada hecho ocurrido en menoscabo de la lucha social. En esa línea, Radio Zurda, desde su existencia, ha acompañado y cubierto cada conmemoración de dicha masacre, por lo que con total propiedad puede afirmarse que desde hace cinco años sus organizadores poco se preocupan por buscar una forma acertada de transmitir el legado y significado de los hechos. Nada novedoso, a parte de la compañía de su fragante rector, nada atractivo para quienes no han tenido contacto con la historia del país.

Ahora bien, injusto sería culpar solo al seno de la Universidad, mucha culpa tiene el sistema educativo que durante tantos años ha sido una de las principales armas ideológicas de la clase dominante. Por tanto, nuevas luces deben encenderse orientadas a mostrar cada detalle del país, es hora que las autoridades educativas tomen cartas al respecto, es hora que empiecen a trazarse nuevos derroteros en la enseñanza formal, en cada rincón del país debe hacerse un esfuerzo por conocer y reconocer estás masacres. Son éstas autoridades a quienes les compete iniciar la construcción de una nueva pedagogía; el pueblo entero sabrá agradecer.
Es hora pues que El Salvador empiece a salvarse, empiece a vivir, para nada es lejano el ejemplo de Honduras. En definitiva, es la hora que los asesinos sepan que no son inmortales.

Equipo Mapache
San Salvador 1 de agosto 2009

[1] “Un disparo colectivo”, nombre del poemario de Jaime Suárez Quemain, poeta y periodista salvadoreño asesinado en 1980.(mapachepedia).

No hay comentarios: